Todos estos, y alguno más, vinieron a celebrarlo.
La invasión.
¡Los invasores!
Rancho
Tras unos momentos de deliberación...
todos al agua!
Café y regalos
Juan y yo, un tanto alterados, Patri que no quiere ni mirar y Lucila, muy resuelta, cogiendo la sartén por el mango.
Para esto lo de las ovejas. Dejaron un campo de futbol bastante practicable, seguramente Jorge pisó el único desperfecto...
Y mientras casi todos los hombres hacían un poco el burro, esta postal, unos metros más allá.
Qué señalan esos dedos?
Al pavo en el único lugar fuera del alcance de las criaturas.
Que la fuerza nos acompañe. Hasta el año que viene!






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